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¿Son las normas la clave para trabajar mejor juntos?

Foto: Oxfam Uganda

 

Edward Sembidde Mwebaze, coordinador del programa humanitario de Oxfam en Uganda, comparte sus experiencias y lecciones aprendidas durante la respuesta a la crisis prolongada de refugiados del país.

Este artículo se basa en la contribución de Edward Sembidde Mwebaze a una mesa redonda organizada en conjunto por Esfera y el ACNUR. El acto, ¿Son las normas la clave para trabajar mejor juntos?, tuvo lugar el 3 de julio de 2019 como parte de la consulta anual del ACNUR con las ONG.


 

 Puede que usted no lo sepa, pero Uganda actualmente acoge más refugiados que cualquier otro país africano. La situación humanitaria es difícil. Los largos conflictos de Sudán del Sur y la República Democrática del Congo, países vecinos, han obligado a los refugiados a buscar alojamiento en Uganda durante décadas. Si no se logra la paz, tienen pocas posibilidades de volver algún día a su hogar.

Uganda ha adoptado varios enfoques en respuesta, uno de los cuales es el marco de respuesta integral para los refugiados, un plan de la ONU que pide un mejor apoyo para los refugiados y los países de acogida. Mi organización, Oxfam, trabaja con agencias de las Naciones Unidas y socios nacionales, incluidos los gobiernos locales, para brindar asistencia a los refugiados que llegan a los países. Llevamos a cabo programas centrados en cuestiones tales como agua, saneamiento e higiene, seguridad alimentaria, medios de vida y protección.

La utilización de normas humanitarias en nuestro trabajo a veces es problemática. Los recursos no están creciendo al mismo ritmo que la población de refugiados que los necesitan. Las agencias humanitarias por lo general son capaces de brindar asistencia de calidad al principio, pero con demasiada frecuencia esta se agota en cuestión de meses. El asentamiento de Kyaka en el oeste de Uganda constituye un buen ejemplo.

Por otra parte, aplicar normas humanitarias en un campo de refugiados no es lo mismo que hacerlo en una zona urbana. Los organismos humanitarios construyen campamentos tomando en consideración las normas, de modo que, por ejemplo, ninguna carpa esté a más de 500 metros de una fuente de agua. El enfoque de asentamiento de refugiados de Uganda, por otro lado, permite a los residentes poseer grandes extensiones de tierra. Esto significa que las agencias no pueden construir bombas de agua lo suficientemente cerca de todos los hogares y, en su lugar, tenemos que realizar ajustes para atender a un mayor número de hogares.

¿Son las normas la clave para trabajar mejor juntos? Los desafíos pueden ser muchos, pero mi respuesta sigue siendo sí. Resulta de gran valor compartir los puntos de referencia para guiar a todos los trabajadores humanitarios, independientemente de nuestros diferentes abordajes e intereses

Trabajar con las normas en situaciones en que las comunidades de acogida presentan un alto nivel de pobreza también plantea un desafío. Seguimos las directrices gubernamentales que nos exigen distribuir un tercio de nuestro apoyo a las comunidades locales a fin de evitar tensiones sociales, pero subsisten claras disparidades. Tenemos que lograr un equilibrio entre reconocer las prioridades de nuestros donantes y prestar asistencia a ambos grupos. Incluso si pudiéramos brindar más apoyo a las comunidades de acogida, no cumpliríamos con las normas humanitarias, pero al menos podríamos contribuir a la armonía social.

Los organismos humanitarios locales de Uganda han integrado sus propios principios y prácticas en su trabajo, y la calidad de su respuesta está mejorando. Las organizaciones nacionales crean cada vez más conexiones directas con los donantes y, lo que es más importante, ellos han desempeñado un papel fundamental al abogar por la localización de las respuestas humanitarias. El desafío para ellos es garantizar que las organizaciones más pequeñas tengan la capacidad de trabajar con las normas mínimas, y que no pierdan a su personal más capacitado porque obtienen empleos mejor remunerados en organismos internacionales.

Oxfam viene colaborando con CEFORD, un socio local en la región del Nilo Occidental, como parte de la iniciativa de Liderazgo Humanitario Local (LHL), y hemos brindado capacitación sobre normas y principios humanitarios a varias organizaciones más pequeñas.

¿Son las normas la clave para trabajar mejor juntos? Los desafíos pueden ser muchos, pero mi respuesta sigue siendo sí. Resulta de gran valor compartir los puntos de referencia para guiar a todos los trabajadores humanitarios, independientemente de nuestros diferentes abordajes e intereses. Debido a la falta de recursos, es difícil hacer realidad las normas humanitarias, pero al mismo tiempo nos mantienen enfocados en la calidad que pretendemos alcanzar. También dan credibilidad a las organizaciones locales en su liderazgo de las respuestas humanitarias. Al hacer un mejor uso de sus conocimientos locales y compartir más recursos, podemos ayudar a los refugiados y las comunidades de acogida a convivir de manera más pacífica y, en última instancia, contribuir a la integración de los refugiados.

Sobre la base de mi trabajo con Oxfam en Uganda, tengo algunas recomendaciones para trabajar mejor con las normas humanitarias.

Deberíamos tener en cuenta las normas nacionales e internacionales al definir una “respuesta de calidad”. Todos los actores que participan (gobiernos, autoridades locales, ONG nacionales e internacionales, comunidades, el sector privado y donantes) deben ser incluidos en el proceso.

Debemos asegurarnos de que las normas internacionales que se centran en las comunidades de refugiados y de acogida estén armonizadas. Esto significa que podemos necesitar desarrollar nuevos programas, en particular para las zonas que están muy empobrecidas.

Deberíamos examinar los progresos de nuestros programas con respecto a las normas humanitarias con mayor frecuencia, y luego compartir nuestro aprendizaje con otros profesionales para mejorar la forma en que trabajamos.

Ante todo, nosotros, la comunidad humanitaria, también debemos estar preparados para regirnos por las comunidades locales que atendemos.